viernes 28 de octubre de 2011

Algunos medicamentos para el asma aumentan el riesgo de complicaciones, sobre todo en los niños, según un estudio

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Algunos medicamentos para el asma aumentan el riesgo de complicaciones, sobre todo en los niños, según un estudio

Pero usar los agonistas beta de acción prolongada con corticosteroides inhalados redujo el riesgo

Por Serena Gordon - Reportero de Healthday

Cuando se usan solos, los medicamentos contra el asma conocidos como agonistas beta de acción prolongada (ABAP) se asocian con un mayor riesgo de complicaciones graves, indica una investigación reciente.

Además, el mayor riesgo de complicaciones, que incluye hospitalización, intubación y muerte (conocido como variable compuesta del asma), asociado con el uso de estos fármacos fue incluso mayor en los niños que en los adultos.

Sin embargo, cuando los ABAP se usan en combinación con corticosteroides inhalados, el aumento del riesgo parece disiparse.

En Estados Unidos, los productos que solo contienen ABAP se venden bajo las marcas Foradil y Serevent, y en combinación con corticosteroides inhalados bajo las marcas Symbicort y Advair.

"En general, lo que hallamos fue que había un mayor riesgo de una variable compuesta en el asma en el grupo que tomaba ABAP en comparación con el grupo que no los tomaba. Y el riesgo era mayor en la población asmática de menos edad", apuntó la autora del estudio, la Dra. Ann McMahon, directora asociada de ciencia y directora de KidNet de la Oficina de Terapias Pediátricas de la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU.

"La otra cuestión importantes es que en un pequeño subgrupo que tomaba ABAP y corticosteroides inhalados [CEI], y los tomaban de forma constante, no hallamos una elevación en el riesgo. Pero ese subgrupo era más bien pequeño, así que los resultados sobre los CEI no son del todo concluyentes. Ahora, la agencia busca realizar un ensayo clínico de gran tamaño en el contexto de los ABAP y el uso constante de CEI", dijo McMahon.

Los resultados del estudio aparecen en la edición de noviembre de la revista Pediatrics.

La FDA comenzó a observar la seguridad de los ABAP por primera vez en 2005, cuando surgieron las primeras preocupaciones sobre un posible aumento en las complicaciones graves. El primer metaanálisis para examinar la seguridad de los ABAP se llevó a cabo en 2008. Como resultado de ese análisis, un comité asesor de la FDA votó para restringir la utilización de los ABAP a su uso combinado con corticosteroides inhalados. El metaanálisis actual se llevó a cabo para ampliar el conocimiento obtenido de ese análisis inicial.

Incluyó 110 ensayos clínicos con casi 61,000 pacientes de asma. En los ensayos participaron personas a partir de los cuatro años de edad. Algunas usaban ABAP, otras no.

En general, los investigadores hallaron que ocurrían 6.3 eventos más por cada mil pacientes-años entre las personas que tomaban ABAP frente a las que no. Los eventos incluían hospitalizaciones, intubaciones y muertes relacionadas con el asma.

En los niños de cuatro a once años, la diferencia entre los dos grupos fue de 30.4 eventos por mil pacientes-años. En los niños de 12 a 17, la diferencia fue de 11.6 por mil pacientes-años.

McMahon anotó que la mayoría de las complicaciones en los niños fueron hospitalizaciones relacionadas con ataques de asma. Las muertes e intubaciones relacionadas con el asma fueron complicaciones poco comunes, según el estudio.

Apuntó que el estudio se diseñó para identificar tendencias, no para observar casos individuales, así que "no tenemos muchas respuestas sobre por qué la variable compuesta del asma fue mayor en los grupos de menos edad".

"A veces, hallamos que los productos que funcionan bien en los adultos no funcionan bien en los niños", apuntó la autora principal del estudio, la Dra. Dianne Murphy, directora de la Oficina de Terapias Pediátricas de la FDA. Y en el caso de los ABAP, podría haber varias explicaciones. Quizás el asma es una enfermedad distinta en niños y adultos, o tal vez tenga que ver con el menor tamaño de las vías respiratorias de los niños. O tal vez los niños no siempre informan a sus padres cuando sus síntomas de asma empeoran, planteó.

Cualquiera que sea el motivo de un mayor riesgo de complicaciones en los niños, el mensaje importante de este estudio es que "si su hijo necesita un ABAP, que también tome un esteroide", señaló. Y añadió que si los síntomas del niño no mejoran con el fármaco combinado, se debe informar al médico.

"Este metaanálisis sugiere que tenemos más cosas por aprender. Parece que los ABAP solos podrían no ser el tratamiento adecuado para la población pediátrica, y no los usamos solos. Pero combinar los dos fármacos podría no aumentar los malos resultados", apuntó la Dra. Allyson Larkin, profesora asistente de pediatría de la división de medicina pulmonar, alergia e inmunología del Hospital Pediátrico de Pittsburgh.

healthfinder.gov
 

viernes 7 de octubre de 2011

La sensibilidad a los ácaros del polvo de los bebés podría predecir asma posteriormente

 
La sensibilidad a los ácaros del polvo de los bebés podría predecir asma posteriormente

Un estudio encuentra que tres cuartas partes de los que resultaron positivos en las pruebas a los dos años tenían el problema respiratorio para los doce

Los bebés con sensibilidad a los ácaros del polvo tienen un mayor riesgo de desarrollar asma para cuando tienen doce años, sugiere una investigación reciente.

El estudio incluyó a 620 niños australianos con antecedentes familiares de alergias a quienes se dio seguimiento desde el nacimiento hasta la edad de doce años. Los niños recibieron una prueba de pinchazo en la piel a los seis meses, un año y dos años de edad para evaluar la sensibilidad a distintos alérgenos, y una prueba de asma a los doce años.

El asma se diagnosticó en 75 por ciento de los niños que resultaron positivos para la sensibilidad a los ácaros del polvo cuando eran bebés, frente a 36 por ciento de los niños que no tenían sensibilidad a los ácaros del polvo.

"Nuestro estudio no mostró que los ácaros del polvo provocaran asma, sino que resaltó una relación potente entre la sensibilidad y una sibilancia y asma más graves", señaló en un comunicado de prensa de la Universidad de Melbourne la autora líder, la Dra. Caroline Lodge, de la Facultad de salud de la población de la universidad.

Identificar a los grupos de niños en alto riesgo podría ayudar a los investigadores a aprender más sobre el desarrollo del asma y encontrar formas de prevenirlo, aseguró.

El estudio aparece en la edición en línea de este mes de la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.

healthfinder.gov